martes, 3 de febrero de 2009

De chiste

El sábado de madrugada, regresando a casa después de una jornada familiar en casa de mis padres, mi hermano y mi cuñada se encontraron a la Guardia Civil. Como es de esperar, estos les dieron el alto y les explicaron el motivo de la parada.
Generalmente estos encuentros como poco, aterrorizan, casi tanto como la visión de un fantasma, a no ser Casper claro-está, que tiene pintas de ser buen tipo.
En este caso mi hermano les vio pardillos, mucho uniforme y mucho coche oficial, pero pelín tontos. Y ésta fue, más o menos, la conversación que mantuvo con uno de ellos:

G. C.: - Hola, buenas noches (voz gangosa y tono nervioso).
M. h.: - Buenas noches.
G. C.: - Es que estamos haciendo un control antidroga.
M. h.: - Pues vale.
G. C.: - Documentación, por favor.

G. C.: - Muy bien, gracias. Dígame, usted fuma?
M. h.: - (Ein?) Pues sí, como siete u ocho pitillos al día…, (cae en que se trata de un control antidroga), de tabaco, eh!
M. c.: - Ay, yo no! (mi cuñada desde el asiento del acompañante, no vaya a ser delito ahora fumar y le caiga una multa, o cárcel, o pena de muerte).
G. C.: - Gracias, pueden seguir. Buenas noches.
M. h.: - Vale. Buenas noches.

Y el otro Guardia Civil, a todas estas, inspeccionando el coche. Mirando con ayuda de una linterna la parte interior trasera a través de las ventanillas…, con las lunas tintadas.

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