jueves, 29 de enero de 2009

¿Qué fue... (I)

...del sabor de aquellos desayunos o meriendas que me preparaba mi abuela con la leche recién ordeñada y el cacao Carmiña?

martes, 27 de enero de 2009

No puede ser (II)

(Ésta le pasó a mi madre).

Por primera vez se decidió a juntar algo. Quizás hace un tiempo lo hizo también con unos puntos para unas fuentes de horno o puede que lo dejase a medio completar o qué se yo, en cualquier caso fue la primera vez que la vi ilusionada con el tema de recortar los cupones de las portadas semanales de una revista, llegar de la librería a casa, coger las tijeras y el pegamento…, feliz como una niña jugando con mariquitas.



Ayer por la mañana, con todos los cuponcitos reunidos y pegados en la cartilla correspondiente, se acercó a presentarla en la librería para canjearla por un juego de toallas. Y allí le comunicaron que tendría que haber entregado sus datos entre el 13 y el 24 de octubre del año pasado para reservar las toallas a su nombre…

lunes, 26 de enero de 2009

Escribiendo con pluma de ave...

...y a la luz de un quinqué.
Bueno, no, claro. Ya tenemos suministro eléctrico pero y las horas que pasamos a oscuras qué?
Todo empezó a lo tonto en la noche del viernes, primero un leve tembleque en las bombillas, un quiero y no puedo, un ahora sí que se fue pero pronto volverá, pues parece que no vuelve y en la mañana del sábado, pues sigue sin haber y a saber cuándo tendremos luz otra vez.
Regresó (milagro de dioses, aleluya, vítores y aplausos para los operarios que están trabajando por nosotros), el domingo por la tarde.
Y todo ese tiempo transcurrido alumbrándote con el surtido de velas y linternas que guardabas en un rincón oscuro y polvoriento sirve para descubrir que:

- La vitrocerámica, el microondas, la televisión, el pc, la caldera de la calefacción y del agua caliente..., funcionan con electricidad.
- No es lo mismo jugar al parchís o a la baraja porque te apetece que hacerlo porque no hay mucho más que hacer.
- El problema de la telefonía móvil no es la falta de cobertura (que teniendo teléfonos de varias compañías te las arreglas porque en una zona sigue operando la naranja, en otra la roja...), no, el verdadero problemón llega cuando todos los móviles de la casa, seis en total, empiezan a aullar porque se quedan sin batería y... exacto, los enchufes están inactivos.
- No es conveniente perder algún punto en la calceta un sábado a las seis de la tarde en invierno y en pleno apagón.
- Las velas decorativas, las olorosas y las pequeñitas para quemadores de aceites aromáticos son de lo más chachipiruli pero no sirven para iluminar de forma efectiva las diferentes estancias de la casa.
- Por más que acciones el interruptor al entrar en el baño (y al salir), el plafón seguirá apagado.
- Una cosa es caminar por un lóbrego bosque de noche (que da miedo pero se trata de una oscuridad con razón de ser), y otra hacerlo por una calle que habitualmente está más iluminada que la fachada del Harrods en Navidad. Corres serio riesgo de entrar en pánico y ya no sabes qué temes más, lo racional o lo irracional: Santocristoventuroso, desde cuándo crees tú en la Santa Compaña!?

martes, 20 de enero de 2009

Series (I): CSI Miami

O es que sufro empacho de series (que puede ser aunque no me parece más grave el grado de adicción actual que otros anteriores) o es que CSI Miami pretende finalmente parodiarse a si misma con exageraciones ridículas.
Yo entiendo que es importante una figura autoritaria de saber hacer, presencia imponente y carisma (Grissom en CSI Las Vegas, Mac Taylor en CSI New York, Gideon en Mentes Criminales, Malone en Sin Rastro...) un personaje particular cuyas rarezas le den cierto atractivo y tal, pero lo de Horatio resulta repelente.
Esa manera de colocarse de lado o de espaldas al supuesto culpable con sonrisa de sabelotodo empieza a hacerme desear que alguien le pille por sorpresa y le enseñe maneras, tanta chulería...
Y esas conversaciones del estilo:
Horatio: Qué has encontrado, Alex?
Alex: Un trozo de bala, Horatio.
Horatio: Dónde, Alex?
Alex: En la clavícula, Horatio...
Muy bien, ya se saben los nombres, podemos seguir con la investigación, por favor?

Surrealista también por otro lado la secuencia de ayer (sin especificar, que a lo que voy ocurre en cualquier episodio y terreno: playa, campo de minas, depósito de aguas fecales...) en la que dos de las detectives estudian el posible escenario de un crimen: obra en construcción, capataz y obreros-coca cola, hormigón, maquinaria, suelo de tierra y ellas dos a lo suyo con guantes para no contaminar pruebas pero en tacón fino, pantalón ajustadito y camiseta de escote generoso.
Si tal cosa sucediese por estos lares, la investigación sería un fracaso total. Ante la aparición de la rubita y la ojos grandes, me imagino tal revuelo entre los albañiles que más que un lugar donde se podría haber asesinado a alguien pasaría a ser zona de alta peligrosidad.

lunes, 19 de enero de 2009

Juegos de mesa

A mí no es que me ganen en el juego, es que pierdo yo.
En la casa de mis padres hemos recuperado el parchís (empezamos a aburrir la baraja), con tablero para seis personas. Yo le pongo ganas, eh! Que como ficha rauda y veloz, envío a casa al vencido con rápido deslizamiento y cuento veinte, todo ello con movimientos vertiginosos y la cara de satisfacción de haber atacado al que iba ganando, hasta que veo las caras de los demás y alguien me dice: Has comido con la ficha azul de papá, tú eres el verde...
Por no hablar de cuando ante semejante alborozo por haber comido otra de las fichas de mis adversarios, cuento veinte y paso la meta, y otra vuelta más...

jueves, 15 de enero de 2009

Cambio de perspectiva

Siguen siendo noticia (Espejo Público, esta mañana) nuevas apariciones de casos de problemas cutáneos realmente serios originados por un producto llamado dimetilfumarato cuya finalidad es, supongo, preservar de la humedad al igual que el más habitual gel de sílice.
Parece ser, sigo suponiendo, que las bolsitas conteniendo dicho producto suelen aparecer en calzado de origen chino.
Independientemente de que a ver cómo nos las arreglamos para comprar con seguridad cuando casi todo lo que encuentras en el mercado presenta en la etiqueta un "Made in China", "Made in Tailandia", "Made in Allá-muy-lejos", el ver hace un momento en la televisión esos sarpullidos, ampollas y/o quemazones, me recuerda una vez más lo acomodada, fácil y superficial que resulta mi vida en comparación a la de otros por haberme quejado ayer de haber llegado a casa con las dos botas del mismo pie. Y es que lo mío se soluciona con un rápido viajecito de pero esas heridas en los pies..., madre mía.

miércoles, 14 de enero de 2009

No puede ser (I)

El sábado fui de rebajas con mi madre al Dolce Vita de A Coruña (*) y las dos gastamos lo justo y necesario, ni más ni menos.
Como solemos comprar en centros comerciales que no nos quedan cerca de casa, me gusta comprobar detalladamente los artículos en los comercios para no tener que volver otro día a devolverlos o cambiarlos y perder "la ganga" en carburante para el coche.
Suelo fijarme en que las prendas tengan todos los botones y uno más de repuesto, en que el aparatito de seguridad no haya dejado agujero, en que no haya manchas raritas ni descosidos permanentes..., escojo el calzado que no ha sido probado, el de dentro de su caja correspondiente y no el de exposición, el que no tiene roces ni pegotes de cola u otros desperfectos...

Entre otras cosas, yo me agencié unas botas marrones de piel divinas-preciosas-fashion-megacómodas. Y el domingo, al desembalarlas para guardarlas, descubrí que me había traído las dos del mismo pie...



(*) Sigo preguntándome cuánto habrán notado en nivel de ventas en el Parque Principado de Oviedo la apertura de As Termas en Lugo, primero, y el Dolce Vita en A Coruña después.