...y a la luz de un quinqué.
Bueno, no, claro. Ya tenemos suministro eléctrico pero y las horas que pasamos a oscuras qué?
Todo empezó a lo tonto en la noche del viernes, primero un leve tembleque en las bombillas, un quiero y no puedo, un ahora sí que se fue pero pronto volverá, pues parece que no vuelve y en la mañana del sábado, pues sigue sin haber y a saber cuándo tendremos luz otra vez.
Regresó (milagro de dioses, aleluya, vítores y aplausos para los operarios que están trabajando por nosotros), el domingo por la tarde.
Y todo ese tiempo transcurrido alumbrándote con el surtido de velas y linternas que guardabas en un rincón oscuro y polvoriento sirve para descubrir que:
- La vitrocerámica, el microondas, la televisión, el pc, la caldera de la calefacción y del agua caliente..., funcionan con electricidad.
- No es lo mismo jugar al parchís o a la baraja porque te apetece que hacerlo porque no hay mucho más que hacer.
- El problema de la telefonía móvil no es la falta de cobertura (que teniendo teléfonos de varias compañías te las arreglas porque en una zona sigue operando la naranja, en otra la roja...), no, el verdadero problemón llega cuando todos los móviles de la casa, seis en total, empiezan a aullar porque se quedan sin batería y... exacto, los enchufes están inactivos.
- No es conveniente perder algún punto en la calceta un sábado a las seis de la tarde en invierno y en pleno apagón.
- Las velas decorativas, las olorosas y las pequeñitas para quemadores de aceites aromáticos son de lo más chachipiruli pero no sirven para iluminar de forma efectiva las diferentes estancias de la casa.
- Por más que acciones el interruptor al entrar en el baño (y al salir), el plafón seguirá apagado.
- Una cosa es caminar por un lóbrego bosque de noche (que da miedo pero se trata de una oscuridad con razón de ser), y otra hacerlo por una calle que habitualmente está más iluminada que la fachada del Harrods en Navidad. Corres serio riesgo de entrar en pánico y ya no sabes qué temes más, lo racional o lo irracional: Santocristoventuroso, desde cuándo crees tú en la Santa Compaña!?
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Yo me quedé sin luz una vez el ano pasado y no sabía ni que hacer. Aproveché y saqué conversaciones atrasadas con mi marido y... no lo recomiendo! casí acabamos a tortas.
ResponderEliminarcleira: Si es que hay cosas que mejor dejarlas en el olvido, más cuando te enfrentas a una situación en la que poco más tienes que hacer que volver al tema doloroso una y otra vez.
ResponderEliminarAunque yo creo que esto del aburrimiento por el apagón se va a notar en aumento de población, ya hablaremos dentro de nueve meses...