A mí no es que me ganen en el juego, es que pierdo yo.
En la casa de mis padres hemos recuperado el parchís (empezamos a aburrir la baraja), con tablero para seis personas. Yo le pongo ganas, eh! Que como ficha rauda y veloz, envío a casa al vencido con rápido deslizamiento y cuento veinte, todo ello con movimientos vertiginosos y la cara de satisfacción de haber atacado al que iba ganando, hasta que veo las caras de los demás y alguien me dice: Has comido con la ficha azul de papá, tú eres el verde...
Por no hablar de cuando ante semejante alborozo por haber comido otra de las fichas de mis adversarios, cuento veinte y paso la meta, y otra vuelta más...
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